Oro blanco, amarillo y rosa: diferencias, precio y cuidados
De dónde sale el color
El oro puro siempre es amarillo. El oro de joyería es una aleación, y los metales que se le añaden —sobre todo plata, cobre, zinc, paladio o níquel— cambian su dureza y su color. Un anillo de 18K tiene un 75 % de oro sea del color que sea; solo cambia el 25 % restante.
- Oro amarillo: equilibra plata y cobre y conserva el tono cálido que asociamos al oro. Cuantos más quilates, más intenso el amarillo: el de 22K se ve claramente más rico que el de 14K.
- Oro blanco: usa metales "blancos" como el paladio o el níquel para aclarar el color. Aun así, la mayoría de las aleaciones quedan algo grisáceas o cremosas, por eso casi siempre se bañan en rodio, un metal blanco y muy brillante del grupo del platino.
- Oro rosa (o rojo): lleva más cobre. Cuanto más cobre, más rojizo, y por eso el oro rosa de pocos quilates suele verse más rosado.
Existen colores menos comunes: el oro verde lleva más plata, y el llamado "oro negro" suele ser oro normal con un recubrimiento oscuro.
¿Algún color vale más?
No en contenido de oro. Con los mismos quilates y peso, los tres tienen la misma cantidad de oro y, por tanto, el mismo valor de fundición, que es lo que te paga un comprador cuando vendes. Puedes comprobarlo con la calculadora de oro.
En la tienda puede haber pequeñas diferencias. El oro blanco a veces cuesta algo más porque las aleaciones con paladio son caras de trabajar y la pieza necesita el baño de rodio; el rosa suele tener el mismo precio que el amarillo. El diseño, la marca y el coste de fabricación pesan mucho más que el color.
Resistencia y uso diario
- El oro rosa es el más duro de los tres con los mismos quilates gracias al cobre, por lo que funciona muy bien en anillos de uso diario.
- El oro blanco también es duro, pero su baño de rodio se desgasta con el roce, sobre todo en los aros, y deja ver la aleación algo amarillenta. El joyero puede renovarlo de forma rápida y económica, normalmente cada uno o dos años en un anillo de uso diario.
- El oro amarillo se raya algo más en quilates altos, pero no necesita baño y las rayas se pueden pulir.
Alergias y pieles sensibles
Algunas aleaciones de oro blanco contienen níquel, una causa frecuente de alergia en la piel. Mientras el rodio está intacto hace de barrera, pero pueden aparecer reacciones cuando se gasta. Si tienes la piel sensible, pide oro blanco con paladio o elige oro amarillo; en la Unión Europea la liberación de níquel de las joyas está muy limitada por ley. El oro rosa rara vez da problemas, aunque unas pocas personas reaccionan al cobre.
¿Qué color te queda mejor?
Es sobre todo cuestión de gusto y del resto de joyas que usas. El oro blanco gusta a quien prefiere el aspecto de la plata o el platino y combina muy bien con diamantes; el amarillo es el clásico y el tradicional en muchas culturas; el rosa tiene un tono más suave y cálido que combina con ambos. Si vas a llevar un anillo todos los días, piensa en el mantenimiento: el amarillo y el rosa solo necesitan algún pulido; el blanco, renovar el baño de vez en cuando.
Cómo saber los quilates del oro de color
El color no dice nada de la pureza. Lee el contraste —375, 585, 750, etc.— igual que en el oro amarillo, como explicamos en los quilates del oro explicados. Una pieza blanca sin contraste de oro puede ser plata, platino (marcado Pt o 950) o un metal chapado; ante la duda, pide a un joyero que la analice.
Cómo cuidar cada color
Todos los colores se limpian igual: agua tibia, una gota de jabón suave y un cepillo blando. Evita el cloro, que puede atacar los metales de la aleación, y los abrasivos fuertes, que desgastan el rodio. Guarda las piezas por separado para que las piedras duras no rayen el oro. En nuestra guía sobre cómo limpiar joyas de oro tienes el paso a paso.